La formalización del Convenio Específico de Colaboración entre la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro y la Defensoría del Pueblo de San Carlos de Bariloche marca un hito necesario. Se logró la vinculación entre la academia y las instituciones. La UNRN y la Defensoría del Pueblo formalizaron su alianza estratégica para transformar la investigación científica en herramientas concretas de gestión. Esto permitirá que el conocimiento académico nutra las respuestas que la Defensoría debe brindar ante las demandas cotidianas de los vecinos.
Este acuerdo, consolidado con la presencia del vicerrector Diego Aguiar y la defensora Mariana Minuth, institucionaliza el trabajo técnico entre la casa de estudio y la oficina municipal. Esto surge a partir del trabajo que vienen desarrollando el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDYPCA), a través del GIEPPPII.

La Defensoría del Pueblo formaliza su aporte al Observatorio de Políticas Públicas
En un contexto donde la transparencia y la eficiencia en la administración pública como exigencias innegociables. Esto desemboca en la creación del Observatorio de Políticas Públicas locales. Este hecho se presenta como un dispositivo estratégico para el desarrollo desde Bariloche. Este espacio permitirá que estudiantes e investigadores aporten informes técnicos de alta calidad, dotando a la Defensoría de insumos precisos para sus recomendaciones.

«Esta alianza es una oportunidad para profundizar el compromiso con la transferencia de conocimientos», subrayó la Licenciada María Fernanda Domínguez.
La información recolectada en el trabajo de campo de la Defensoría servirá, simultáneamente, para retroalimentar la labor científica de la universidad, cerrando un círculo virtuoso de intercambio de datos y análisis.

Impacto social y futuro de la colaboración
Con una vigencia inicial de cinco años, el convenio contempla investigaciones conjuntas, capacitaciones para el personal y la integración de estudiantes de la Licenciatura en Ciencias Antropológicas en tareas de impacto social. La investigadora del CONICET, Samanta Guiñazú, destacó que la formalización jerarquiza un aporte que ya demostraba ser útil para la comunidad.

«Este tipo de articulaciones son las que fortalecen el tejido social de Bariloche, garantizando que el saber universitario esté al servicio de la resolución de los problemas que aquejan a nuestra población», concluye el acuerdo.

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