Municipales

Trabajadoras del estacionamiento medido en Bariloche compran hasta su ropa de trabajo

Sergio Fontana Yusef · 9 de octubre de 2026

La falta de provisión estatal de insumos básicos obliga a los operarios de la Cooperativa Nuevos Caminos a costear su propio equipamiento de protección climática. Durante su participación en el programa Comenzando La Mañana de Bariloche En Redes, la representante del sector expuso la precariedad operativa que atraviesan mientras cumplen sus jornadas a la intemperie, cuestionando además la gestión del porcentaje de recaudación que retiene el municipio para el mantenimiento del sistema vial.

Las trabajadoras del estacionamiento medido en Bariloche afrontan diariamente sus tareas a la intemperie asumiendo de forma directa la compra de sus elementos de trabajo e indumentaria de protección climática. A través de la Cooperativa Nuevos Caminos, se visibilizó la precariedad operativa en la que desempeñan sus labores 30 integrantes de la entidad, quienes deben financiar con recursos propios la confección de pecheras e indumentaria de abrigo debido a la interrupción del suministro de equipamiento que históricamente garantizaba el estado municipal. Esta situación afecta el margen de ganancia de un sector cuyo ingreso mensual promedio apenas ronda los 600.000 pesos por jornadas laborales de 34 horas semanales.

La problemática fue detallada durante una entrevista concedida al programa «Comenzando La Mañana de Bariloche En Redes», en la cual se abordó la realidad cotidiana de los operadores que recorren las arterias céntricas bajo condiciones meteorológicas adversas como lluvia, viento constante y bajas temperaturas. La representante de la organización, Débora Segovia, explicó que la responsabilidad de equipar al personal recae por completo en las cooperativas desde hace un lustro, momento en el cual el municipio dejó de proveer los insumos para la labor en la vía pública.

estacionamiento medido en Bariloche

Condiciones laborales en el estacionamiento medido en Bariloche

Al ser consultada sobre la falta de suministro estatal de indumentaria, Segovia precisó las condiciones en que comenzaron a autogestionar su vestimenta:

«Hace casi cinco años que nos empezamos a hacer cargo las cooperativas, o sea que el municipio no nos brindaba más camperas o pecheras.», explicó Segovia.

El esquema financiero sobre el cual se sostiene el servicio implica que la totalidad de los fondos recaudados en calle y mediante aplicaciones digitales ingresa a una cuenta municipal. Del monto global depositado, un 70% se redirige a las cooperativas para cubrir salarios, equipamiento y costos administrativos, mientras que el 30% restante queda en poder de la administración central. Dicho porcentaje debe destinarse a la demarcación vial, mantenimiento urbano, cartelería y logística del sistema, aunque desde las distintas organizaciones cooperativas señalan la escasa visibilidad de dichas obras viales e inversiones en los sectores asignados.

En relación con la distribución de los fondos y el destino del porcentaje retenido por la comuna, la referente cooperativa puntualizó en la emisión radial:

«El 70% es para las cooperativas. El 30% se lo queda el municipio para gastos administrativos, arreglos de calles, cartelería, pintadas, pero eso no vemos mucho.», detalló la representante.

La jornada de trabajo en la vía pública comprende un esquema regular de seis horas diarias entre lunes y viernes, sumado a un turno de cuatro horas los sábados. Por estas 34 horas semanales de labor continua a la intemperie, las trabajadoras y trabajadores perciben un sueldo estimado en 600.000 pesos, una cifra que varía levemente entre las distintas agrupaciones y que resulta insuficiente para cubrir la canasta básica familiar, obligando a afrontar alquileres y crianza en un contexto de inflación. Segovia detalló el impacto del esquema remunerativo e ingresos promedios que perciben los integrantes del sistema: «Trabajan seis horas diarias de lunes a viernes, los sábados trabajamos cuatro horas y te digo un promedio, entre 600 más o menos.».

A esta situación se sumó la presencia cooperativa en el Concejo Deliberante durante una sesión extraordinaria con discusiones políticas ajenas. Las trabajadoras asistieron para verificar la corrección de un error de tipeo en la ordenanza tarifaria, trámite técnico que desvinculó el estacionamiento de los módulos fiscales congelados y ató el incremento al Índice de Precios al Consumidor (IPC), fijando la tarifa inicial en 2.700 pesos desde octubre. Para aclarar el motivo de su presencia en la sede legislativa local, la entrevistada remarcó: «Fuimos convocados, era un tema que nos importaba mucho por el incremento de la tarifa y que quede confirmado. No fuimos por el módulo fiscal, no fuimos por otra cosa.».

Tras catorce años de funcionamiento del sistema en el estacionamiento medido en Bariloche, las trabajadoras han sorteado cambios tecnológicos y de gestión. La organización autogestiva continúa siendo la única vía para sostener sus ingresos diarios en las calles. A modo de balance sobre el esfuerzo humano realizado en las calles y la autonomía económica del sector, Segovia expresó: «Estamos abajo de la lluvia, bajo el sol, con el frío, porque necesitamos trabajar y nos sustentamos solos. Nosotros no tenemos un sueldo municipal porque estamos trabajando por lo nuestro.».

Escuchá acá la entrevista completa a Débora Segobia, integrante de una de las cooperativas del estacionamiento medido.
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