La Comisión Especial para la Reforma de la Carta Orgánica Municipal de San Carlos de Bariloche inició sus actividades institucionales con el objetivo de reformar la Carta Orgánica mediante un amplio despliegue de consultas populares en todo el ejido urbano. En el encuentro encabezado por el presidente del Concejo Municipal, Gerardo Del Río, los equipos académicos expusieron los mecanismos técnicos que guiarán la participación ciudadana. La iniciativa busca garantizar que la actualización normativa no se limite a una discusión cerrada en despachos institucionales, otorgando un rol central a la intervención directa de los vecinos.
Estrategias para reformar la Carta Orgánica
El esquema metodológico contempla herramientas presenciales y virtuales orientadas a propiciar un involucramiento activo de la sociedad civil. Entre los dispositivos diseñados se destacan entre noventa y cien entrevistas individuales a referentes locales, mesas temáticas sectoriales, microtalleres territoriales en los Centros de Atención y Articulación Territorial (CAAT), encuestas urbanas, participaciones al paso y la habilitación de un banco digital de iniciativas ciudadanas.
«Este tiene que ser un evento que refleje la institucionalidad y que el proceso participativo sea enriquecedor como material de consulta para el tiempo que se viene de reforma de nuestra Carta Orgánica», enfatizó Gerardo Del Río.
La asistencia técnica está a cargo del Instituto de Gestión de Ciudades (IGC), en articulación con la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y el centro CIETES. Durante la exposición ante los concejales y funcionarios del Poder Ejecutivo municipal, se puntualizó que la meta no reside en formular artículos cerrados de manera prematura, sino en construir un diagnóstico social sobre las necesidades estructurales de la ciudad. Roberto Monteverde, representante técnico del IGC, explicó que el equipo se encuentra sistematizando los aportes ciudadanos para la actualización de la norma, entendiendo este trabajo tanto como producto como proceso.
Para estructurar las intervenciones, la metodología contempla tres interrogantes rectores: la identificación de normas que requieren actualización por transformaciones tecnológicas o sociales, la incorporación de nuevos derechos fundamentales —como el derecho a la ciudad, la perspectiva climática o el gobierno abierto— y la revisión crítica de instituciones municipales que no brindaron los resultados esperados durante sus dos décadas de vigencia. La especialista Jessica Pellegrini subrayó la dimensión democrática de este debate público, destacando el valor de generar insumos previos a la convención para que los convencionales estatuyentes puedan realizar un trabajo ordenado.
La perspectiva cívica asigna a la iniciativa un componente pedagógico sobre el alcance de la norma madre municipal. Se busca transmitir a la población que el texto resultante constituirá un pacto social intergeneracional de largo plazo y no una plataforma coyuntural de gobierno. Toda la reunión legislativa y los detalles conceptuales volcados por la comisión se encuentran accesibles para verificación pública en https://drive.google.com/file/d/13cTlsdp33lvLyceZlmz8URQ17z7WjVZR/view, asegurando transparencia institucional.
«Esta instancia es un proceso que sirve para hacer pedagogía ciudadana en relación a qué es una Carta Orgánica, que no es un plan de gobierno, sino normas generales con pretensión de perpetuidad», precisó Jessica Pellegrini.
Durante el intercambio, del que formaron parte concejales de diversas bancadas junto a representantes del Ejecutivo local, se requirió garantizar el despliegue efectivo de convocatorias en sectores históricamente marginados. Las deliberaciones incluyeron la sugerencia de constituir microtalleres orientados a infancias, juventudes, agrupaciones de deportes de montaña y personas en vulnerabilidad social, asegurando que la heterogeneidad barilochense quede plasmada en el documento final. Monteverde concluyó que el objetivo es convertir todo ese proceso de escucha en opciones utilizables que sirvan para reflejar la opinión de la ciudadanía y orientar a los convencionales.
El cronograma fijado establece la realización de grandes talleres participativos en las instalaciones del puerto San Carlos, articulados conjuntamente con las dinámicas barriales periódicas desarrolladas en los diversos vecindarios locales. La culminación de este esfuerzo colectivo prevé la confección de un documento denominado «carta en común», que organizará temáticamente consensos y divergencias recabados entre los vecinos antes de que los convencionales electos asuman sus bancas, garantizando así una herramienta transparente de consulta cívica legítima para reformar la Carta Orgánica.
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