La Biblioteca Popular Carilafquen, ubicada en el barrio Villa Los Coihues de San Carlos de Bariloche, impulsa una campaña de recaudación de fondos solidarios para consolidar el reparto de vales de alimentos y ampliar la cobertura del programa social y cultural denominado «Medio Pan y Un Libro». La iniciativa busca garantizar la asistencia alimentaria de familias del sector mediante un sistema comunitario de cupones soberanos canjeables en comercios de proximidad, al tiempo que promueve el acceso a bienes culturales y brinda apoyo pedagógico integral para la niñez.
El proyecto tuvo sus primeras articulaciones en 2018, momento en el que el voluntariado de la institución elaboraba y congelaba viandas de comida para distribuirlas semanalmente entre vecinos con necesidades urgentes. No obstante, tras las restricciones sanitarias de 2020, la organización barrial debió reestructurar su metodología operativa para evitar el asistencialismo directo y sostener la ayuda sin interrumpir la contención nutricional. En ese escenario, diseñaron un esquema de emisión propia de cupones de valor restringido que permite dinamizar la economía local.
La campaña para ampliar el alcance del programa
Ante la constante demanda social en la zona, el colectivo institucional —integrado por entre 30 y 40 vecinas y vecinos organizados en comisiones de trabajo— busca sumar nuevas voluntades individuales e institucionales para evitar la saturación de los recursos disponibles.
«Estamos en una campaña para poder revitalizar y aumentar la cantidad de dinero recaudado que nosotros administramos a cuenta de los aportantes en beneficio de las familias», declaró Alejandro Verné, integrante del equipo voluntario de la Biblioteca Popular Carilafquen, en diálogo con el programa radial «Comenzando La Mañana».
Actualmente, el programa alcanza a 43 familias coihuenses que reciben en forma mensual tres vales equivalentes a 10.000 códigos cada uno, sumando un valor nominal de 30.000 pesos para la adquisición de productos de primera necesidad. Este esquema permite a los hogares acceder a vales de alimentos que garantizan la compra de insumos básicos en almacenes y verdulerías del vecindario, excluyendo la adquisición de bebidas alcohólicas o juegos de azar.
Un sistema basado en vales de alimentos para comercios del barrio
«Lo que hacemos nosotros es entregarle a las familias los billetes de circulación restringida. Y esos 30.000 códigos se convierten en 30.000 pesos en valores de mercadería», precisó Alejandro Verné sobre la dinámica operativa del proyecto.
La sostenibilidad del sistema reposa en la confianza mutua entre la comunidad, la comisión directiva y los comerciantes que aceptan los vales para luego cambiarlos por moneda de curso legal. En ese marco, Verné explicó que la clave no es el billete, sino la confianza depositada por personas e instituciones que aportan voluntariamente. Los fondos provienen de transferencias bancarias de particulares y del respaldo de entidades del barrio, como la Junta Vecinal, la cooperadora escolar, la radio local y la Asociación de Personas Mayores «El Viejita».
Inspiración cultural y trabajo comunitario integral
El concepto organizativo del programa se inspira en el discurso brindado por el poeta español Federico García Lorca en 1931 durante la inauguración de una biblioteca en su pueblo natal. «Lo que quisimos hacer con este proyecto es seguir las palabras de Federico García Lorca, que es a quien modestamente quisimos homenajear al llamarle Medio pan y un libro», afirmó el entrevistado. Bajo esa premisa, la entidad sostiene que la nutrición adecuada constituye un derecho humano inalienable que debe articularse de manera simultánea con la democratización de la lectura y el goce estético.
En paralelo a la ayuda alimentaria, la biblioteca ofrece un Taller de Apoyo Escolar en el que 15 niños y niñas asisten semanalmente para realizar tareas escolares junto a maestras del barrio, compartir meriendas saludables y formarse como usuarios activos del espacio bibliográfico. Asimismo, el desborde de las necesidades habitacionales motivó la creación de cuadrillas de construcción solidaria para reparar techos y sanitarios en viviendas vulnerables, además de la entrega de ropa tejida por voluntarias.
En ese sentido, desde la organización señalan que la reciprocidad resulta fundamental para construir vínculos genuinos en el territorio.
«Lo que intentamos es que no sea solamente asistencialismo. Estamos convencidos de que la reciprocidad tiene que funcionar, que la reciprocidad no siempre es dinero», sintetizó Alejandro Verné.
Para sumarse a la red de colaboración y aportar donaciones monetarias, las personas interesadas pueden comunicarse a través de las redes sociales oficiales de la institución fundada en 1996 o sumarse al grupo de articulación de la comunidad mediante el enlace https://chat.whatsapp.com/Br1laRKYBG7GDFOwH1UbpC.
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