La reciente reunión de la Intersindical para debatir el proyecto libertario de Reforma Laboral dejó al descubierto una preocupante grieta sindical en Bariloche. Si bien el encuentro buscaba unificar posturas frente al avance del Gobierno Nacional sobre los derechos de los trabajadores, la ausencia de actores clave del mapa gremial local expuso la falta de cohesión en un momento crítico.
En una extensa entrevista con Bariloche En Redes, el Secretario General de la UTHGRA Zona Andina, Nelson Rasini, no ocultó su malestar por lo que considera una falta de compromiso o una «bajada de línea» nacional que inmoviliza a sectores mayoritarios.

La grieta sindical en Bariloche y los grandes ausentes
Rasini fue contundente al señalar las sillas vacías en la convocatoria intergremial. «Faltaban muchos gremios importantes», advirtió el dirigente, poniendo el foco en organizaciones de peso como el Gremio de Empleados de Comercio y la UOCRA.
«Desconozco las razones. Puede ser que haya alguna bajada de línea de los representantes de la Unión Nacional que le digan que no se puede participar», deslizó el titular de Gastronómicos. Para Rasini, estas reuniones pierden fuerza si no existe una convocatoria orgánica donde «cada uno se comprometa a ir». La advertencia es clara: sin la grieta sindical en Bariloche sellada, la capacidad de presión ante el poder político se diluye.

Precarización: «El trabajador temporario nunca será efectivo»
Más allá de la interna, Rasini detalló el impacto devastador que tendría la reforma en la economía local, caracterizada por la estacionalidad. Según el dirigente, la eliminación de derechos y la extensión de los periodos de prueba condenarían al trabajador turístico a una inestabilidad perpetua.
«Si hay un periodo de prueba de 8 o 10 meses y una temporada estudiantil dura ocho meses, nunca sería efectivo. Siempre estaría a prueba y habría una rotación que no le sirve a nadie», explicó. Además, alertó sobre la situación en la vecina provincia de Neuquén, donde describió que están «huérfanos de la Secretaría de Estado de Trabajo», denunciando que «no hay control de nada» y que esto fomenta la contratación en negro y por plazos cortos de 15 días.

La fractura de la CGT y el peso político
El análisis de Rasini también apuntó a la desarticulación de la CGT de Río Negro, un factor que considera determinante en la actual debilidad del movimiento obrero frente al Ejecutivo provincial. Recordó los tiempos del fallecido Rubén Belich, cuando la central obrera tenía peso unificado para sentarse con el Gobernador.
«Dividieron la provincia en tres: Atlántica, Andina y la zona del Valle. Esto debilitó a la representación de los trabajadores», sentenció Rasini. Hoy, ante la necesidad de exigir a los legisladores nacionales que no voten la reforma, el dirigente se pregunta: «¿Quién va a llamar al gobernador para decirle cuál va a ser su postura? Desarticularon todo».

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