Padres de la Escuela 16 han resuelto convocar a una medida de fuerza que incluirá el corte total de tránsito sobre la calle Elflein el próximo jueves a las 12:00. La decisión fue adoptada por un colectivo integrado por familias, docentes, directivos y exalumnos tras una serie de gestiones infructuosas ante las autoridades del área de Educación y del Ministerio de Obras Públicas de Río Negro, con el propósito de exigir la ejecución urgente de obras de infraestructura y mejoras en la seguridad perimetral del establecimiento.
El reclamo fue ratificado públicamente durante el programa radial «Comenzando La Mañana de Bariloche En Redes», donde una integrante de las familias, Erica Melfi, brindó precisiones acerca de las causas que derivaron en la profundización del plan de lucha y puso a disposición el testimonio de los afectados.

La protesta de los Padres de la Escuela 16
Melfi detalló la modalidad de la manifestación programada y la exigencia central que elevan ante las autoridades gubernamentales:
«Decidimos el jueves a las 12 del mediodía, todos los docentes, los directivos, los alumnos, los padres, todos vamos a cortar la calle. Queremos que vengan todos los medios, vamos a visualizar esto, porque se tiene que hacer la obra.», dijo Erica Melfi.
El origen de la tensión radica en una falla edilicia detectada tras movimientos de suelo generados por el tránsito pesado de la calle Moreno y las construcciones aledañas al edificio, erigido originalmente como patrimonio histórico y ampliado en 1965. Una severa grieta se expandió desde la cubierta superior hacia el interior del inmueble, afectando de manera directa seis salones de clase. Entre las dependencias comprometidas se encuentra el aula blanda destinada a la contención pedagógica de estudiantes en procesos de inclusión escolar, así como las instalaciones sanitarias principales.
Respecto del nivel de peligrosidad y del hacinamiento provocado por la inhabilitación del sector, Melfi puntualizó que la grieta se está cayendo desde el techo y está comprometiendo seis aulas, añadiendo que la comunidad busca que los estudiantes regresen a sus espacios habituales con las garantías de seguridad necesarias.
Como consecuencia del deterioro, la dinámica institucional sufrió perturbaciones sustanciales. Para sostener el dictado de clases, la población escolar, que, según la madre, asciende a 455 alumnos matriculados, debió reubicarse. Algunos cursos fueron repartidos transitoriamente en seis establecimientos escolares de la zona, mientras que en la sede central se resolvió unificar grados de distintos niveles en un mismo espacio físico. Esta reorganización implicó la simultaneidad de dos docentes dictando contenidos en una sola aula y la reducción a únicamente dos sanitarios habilitados situados en el área del gimnasio.
Las gestiones administrativas previas comenzaron hace quince días mediante un encuentro directo con el ministro de Obras Públicas rionegrino, Alejandro Echarren, quien comprometió la intervención de profesionales técnicos. No obstante, según la denuncia vertida por los padres de la Escuela 16, las inspecciones visuales efectuadas por ingenieros y arquitectos concluyeron en la inexistencia de riesgo estructural sin otorgar la documentación escrita firmada que certifique la habitabilidad del lugar.
«Nadie firmó nada. ¿Cómo puedo mandar a mi hijo a un lugar que nadie firma que es seguro?», cuestionó Melfi respecto a la postura de la inspectora de zona, Natalia Prada.
A la problemática técnica interna se añade la degradación del cerramiento perimetral externo. La rotura generalizada de los alambrados facilita el ingreso no autorizado de personas ajenas a la institución durante el horario nocturno. La falta de poda en los ejemplares arbóreos de gran porte, la ausencia de luminarias en los senderos conectores hacia la calle Moreno y la inoperatividad de cámaras de videovigilancia convirtieron al predio en un espacio vulnerable.
El malestar acumulado abarca además reclamos sobre compromisos presupuestarios no ejecutados. En una oportunidad anterior, el Gobierno provincial licitó formalmente la reparación del techo del aula de séptimo grado e instaló la cartelera informativa oficial, pero las obras nunca fueron realizadas por la firma adjudicataria. Paralelamente, las familias señalaron que el consejero escolar Santiago Velázquez y la funcionaria Mónica Pauso tomaron conocimiento directo de las fallas sin haber canalizado respuestas efectivas hasta la fecha. La institución, una de las cinco escuelas fundacionales de carácter fronterizo de Bariloche, requiere intervenciones acordes a su jerarquía patrimonial.

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