Sr. lector, le damos la bienvenida a esta guía necesaria para comprender el fondo de una cuestión que hoy, tras 13 días de bombardeos ininterrumpidos sobre Teherán, nos toca de cerca. Para entender una guerra que estalla a miles de kilómetros y aun así alcanza a un ciudadano argentino en 2026, debemos desarmar una trama de setenta y cinco años de traiciones, petróleo y fanatismo.
El origen del conflicto
Todo comenzó en 1951. El primer ministro de Irán, Mohammad Mossadegh, tuvo la «brillante» —y para Occidente, peligrosa— idea de que el petróleo de su país debía pertenecer a sus compatriotas. Políticamente, esto significó la nacionalización de las empresas petroleras que estaban en manos inglesas.
Gran Bretaña, herida en su economía colonial, solicitó el apoyo de Estados Unidos. Lo que comenzó como una disputa diplomática en organismos internacionales escaló rápidamente a lo bélico clandestino. En 1953, la CIA de Estados Unidos y el MI6 de Gran Bretaña ejecutaron la Operación AJAX, un golpe de Estado que derrocó a Mossadegh y colocó en el poder a Mohammad Reza Pahlevi, quien se proclamó Sha de Persia.
Irán se convirtió en el «gendarme» de Occidente en el Golfo Pérsico.
La revolución y el quiebre del espejo
Durante décadas, Israel y Estados Unidos hicieron negocios con el Sha en una sociedad donde solo las élites prooccidentales eran favorecidas. Sin embargo, el descontento social creció bajo el autoritarismo de la monarquía. Surgieron facciones revolucionarias que tomaron una tendencia extrema pero eficiente bajo el mando del Ayatollah Ruhollah Jameini.
En 1979, la población estalló. El Sha huyó y Jameini proclamó la República Islámica de Irán. Es vital hacer esta diferenciación:
• Irán del Sha: prooccidente, laico y socio de Israel.
• Irán de los Ayatollahs: antioccidente, clérigos chiitas conservadores que buscaban volver a la ley islámica y rechazar la cultura extranjera.
La hostilidad fue inmediata. Teherán cerró la embajada de Israel y abrió la de Palestina. En noviembre de 1979, un grupo de jóvenes asaltó la embajada de Estados Unidos y mantuvo a rehenes americanos durante 444 días.
Este evento fracturó la confianza mundial. Estados Unidos se sintió vulnerable y abandonado. Irán sintió que había hecho justicia revolucionaria. Fue el fin de las relaciones diplomáticas.
La Guerra Fría de Oriente Medio
Durante la década de los 80, la guerra entre Irán e Irak desangró al país. Irán tenía la certeza de que Estados Unidos financiaba a su mentor, Saddam Hussein. Este desgaste llevó a Irán al aislamiento, obligándolo a buscar aliados regionales y financiar pequeñas milicias para sentirse seguro.
Por su parte, Estados Unidos solidificó su alianza con Arabia Saudita e Israel, los rivales históricos de Teherán.
En el año 2000, el programa nuclear iraní entró en escena. Mientras Irán juraba fines civiles, el «Tío Sam» sospechaba de la bomba atómica. Tras años de sanciones y presión financiera, en 2015 se logró el Plan de Acción Integral Conjunto. Irán blanquearía su plan nuclear a cambio del levantamiento de sanciones.
El retorno a la hostilidad
La paz duró poco. En 2018, el presidente Donald Trump se retiró unilateralmente del acuerdo, calificándolo de «blando». Esto reavivó el régimen y la agresividad en la región.
2019: ataques iraníes a objetivos militares de Estados Unidos en Irak y sedes diplomáticas.
3 de enero de 2020: Estados Unidos asesina al general Soleimani en Bagdad.
8 de enero de 2020: Irán responde atacando bases militares estadounidenses.
En noviembre de 2020, el asesinato de Fakhrizadeh, el cerebro nuclear iraní, mediante una ametralladora robótica satelital, marcó un golpe certero al corazón estratégico de Irán.
El conflicto se volvió imparable tras los ataques de Hamas a Israel en octubre de 2023, con Irán señalado como el patrocinador. En abril de 2024, Irán atacó directamente a Israel con drones y en octubre de 2024 lanzó 180 misiles balísticos.
Entender una guerra en el presente
Llegamos al presente más oscuro. En octubre de 2024 cayó Al Assad en Siria, socio clave de Irán, lo que empujó al régimen a manipular uranio para bombas nucleares como último recurso de supervivencia.
El 28 de diciembre de 2025, la crisis económica interna en Irán —inflación y suba de alimentos— provocó protestas masivas, presuntamente agitadas por infiltrados estadounidenses en redes sociales.
Desde el 28 de febrero de 2026, el conflicto ha escalado a una guerra total. Llevamos 13 días de bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Teherán.
En nuestro país, el presidente Milei ha declarado la guerra abiertamente a Irán, sumándonos a un tablero donde Trump cae en las encuestas y el Congreso exige explicaciones al Jefe de Gabinete por la extensión de un conflicto que parece no tener retorno.
La pregunta que queda para usted, lector, es clara: ¿estamos preparados para las consecuencias de una historia que empezó en 1951 y que hoy golpea nuestras puertas?
Reflexione los costos económicos en el corto y en el mediano plazo.
Autor: Mariano Benítez
Columna de opinión
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