Educación

El Jardín 130 organizó la Carrera de Miguel en barrio Malvinas

Sergio Fontana Yusef · 29 de octubre de 2026

La iniciativa, que reunió a familias y organizaciones en el barrio Nuestras Malvinas, buscó descentralizar esta emblemática propuesta deportiva hacia los sectores populares de la ciudad. En diálogo con el programa Comenzando La Mañana de Bariloche En Redes, la directora Silvia Schroeder destacó el valor pedagógico de la jornada, que integró la memoria colectiva y la promoción de la salud comunitaria, alejándose de la competencia para priorizar el encuentro y el disfrute compartido.

La Carrera de Miguel se desarrolló en el barrio Nuestras Malvinas, ubicado en el sector conocido como la Mesa Territorial 8 en la zona sur de Bariloche, convirtiéndose en el escenario de un encuentro comunitario de gran relevancia. Impulsada por el equipo directivo y docente del Jardín 130, bajo la conducción de la profesora Silvia Schroeder, la iniciativa buscó descentralizar un evento de profunda significación social hacia los barrios populares de la ciudad. La jornada combinó la actividad física, la promoción de la salud integral y el ejercicio pedagógico de la memoria colectiva, convocando a familias, niños e instituciones del sector.

La propuesta surgió con la intención de extender el trabajo institucional más allá de las aulas del establecimiento inicial, promoviendo la articulación activa con las organizaciones que operan e intervienen de manera cotidiana en el territorio. Sobre el origen participativo del proyecto, la directora Silvia Schroeder explicó en el programa «Comenzando La Mañana de Bariloche En Redes»:

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«Es una carrera que este año fue promovida por el jardín 130 donde soy directora, pero que invitamos a las distintas organizaciones que trabajan y que habitan el territorio.», dijo Silvia Schroeder.

El impacto territorial de la Carrera de Miguel

El desarrollo de la jornada se inscribió en una doble conmemoración de carácter histórico para la comunidad educativa local. Por un lado, se cumplieron dos décadas desde la primera implementación de este homenaje deportivo en la ciudad de Bariloche, una iniciativa originada por la docente Marcela Ceballos a través de la Universidad del Comahue. A lo largo de los años, esta propuesta fue adoptada por diversos establecimientos de nivel inicial, entre los que se destacan el Jardín 52, el Jardín 60 y el Jardín 44. Por otro lado, la actividad funcionó como una plataforma para el trabajo pedagógico sobre los derechos humanos en las aulas.

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Respecto al sentido formativo de la convocatoria en el ámbito educativo, Schroeder remarcó la importancia institucional de consolidar estos espacios: «Lo hacemos dentro del marco de los 20 años de la carrera de Miguel en Bariloche y dentro del marco de los 50 años del golpe cívico militar eclesiástico».

La elección de la fecha para la realización de la prueba respondió a criterios operativos y climáticos específicos de las instituciones de nivel inicial. Aunque las fechas conmemorativas principales suelen situarse en el mes de marzo, los jardines de infantes optan de manera sistemática por desarrollar estas jornadas tras el receso invernal. Durante los primeros meses del ciclo lectivo, las infancias atravesaban un proceso de adaptación a las rutinas escolares, por lo que desplazar la actividad al período posterior a las vacaciones de invierno permite aprovechar mejores condiciones climáticas y una mayor consolidación de los grupos de niños y familias.

La logística del evento se desplegó sobre la intersección de las calles Malvinas Soledad y Nuestras Malvinas, en las inmediaciones del espacio conocido como Catuocho. Para garantizar el desarrollo seguro de las actividades en los horarios fijados a las 10 y a las 14 horas, la organización requirió la articulación con distintas áreas de la administración municipal. La Dirección de Tránsito procedió al corte operativo de la arteria vial, mientras que la Secretaría de Deportes aportó el arco inflable institucional para la largada y llegada de los participantes.

Esta llegada de recursos e infraestructura pública a los barrios del sur de la localidad responde a un reclamo histórico de las instituciones territoriales por lograr una mayor equidad en la distribución de las políticas comunitarias. Respecto a la trascendencia de llevar estas actividades fuera del área céntrica, Schroeder señaló:

«A veces pasa eso, que se realizan actividades en el centro y los barrios no llegamos. Por eso esto de recorrer e instalarla como actividad vinculada al deporte, la buena salud.», señaló la directora.

La jornada contó con la participación central de la comunidad del Jardín 130 y del Centro de Desarrollo Infantil Pequeños Corazones, institución vecina al establecimiento organizador. Si bien la escuela primaria de la zona intentó sumarse de manera formal, restricciones de personal docente impidieron su incorporación plena a la grilla. Asimismo, la convocatoria permaneció abierta a los vecinos del barrio, quienes pudieron integrarse directamente en el pelotón junto a los equipos de docentes.

La concepción pedagógica del encuentro descartó de manera explícita la competencia individual y la búsqueda de marcas deportivas, orientando el esfuerzo hacia la vivencia compartida y la integración de las familias en una zona caracterizada por una tradición de pruebas atléticas callejeras. En relación con los principios conceptuales que guiaron la organización, la directora enfatizó que «alimentamos otros valores que no es la competencia, es el correr juntos y el disfrutar y el correr en familia». Al término de las dos etapas del evento, los balances institucionales registraron una convocatoria representativa del impacto territorial alcanzado por las escuelas organizadoras en ambas franjas horarias, confirmando que en cada turno hubo más de 100 personas participando del evento.

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