Sr. lector haremos una reseña desde los aspectos más importantes de la economia, pasando por lo social y finalizando lo politico, preparese para encontrar indicadores en valores similares a los de la actualidad en estos 50 años del golpe militar.
Comencemos desde los fríos numeros, moviendonos unos meses antes a junio de 1975, El llamado “Rodrigazo” fue un plan económico anunciado en 1975 (presidencia de María Estela Martínez de Perón, también conocida como Isabel Perón) por el ex ministro de Economía de la Nación, Celestino Rodrigo, con el objetivo oficial de reducir el déficit fiscal y desacelerar la inflación.
El programa -que pasó a la historia como el “Rodrigazo”- estaba basado en una política de shock que implicaba: una fuerte devaluación del peso del 100%, un aumento similar de las tarifas de servicios públicos y combustibles, y un tope a los aumentos salariales en las negociaciones paritarias de las empresas con los sindicatos.
Carlos Leyba, ex subsecretario de Economía durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón (1973-1974), planteó a este medio que “el plan económico de Rodrigo apuntó a poner en marcha una transformación estructural destinada a instalar una economía y una sociedad autorreguladas por el mercado.
Una historia de precios y salarios
A pesar de la crisis de precios, el poder adquisitivo sufrió un golpe histórico:
• Salario Real: Se estima que el salario real cayó cerca de un 30% a 40% durante 1976 debido a la congelación de salarios frente a la inflación desatada.
Hay momentos en la historia donde la ceguera de los líderes deja de ser un error de cálculo para convertirse en un peligro existencial. Argentina no solo asiste al desmantelamiento de su mercado interno, a su industria nacional, a sus politicas sociales,sino que asiste, atónita, a un alineamiento internacional que nos coloca en la línea de fuego de una guerra que no es nuestra, de la mano de un aliado que exhibe su mayor debilidad.
Desde la planilla de excel podra tener todo ordenado, aplaudido y sostenido por el odio rojo del empresariado y tener el aplauso del odio de la casta, pero hay una verdad que no se puede ocultar su constante odio politico en cada mensaje en cada iniciativa, provocador, no le queda rival para pelear … desde los discapacitados que son una mentira para el, los ambientalistas, los trabajadores, las pymes, la democracia, las familias y la voracidad de hacer dinero a costa de ser mandatario, todos los negocios propios, para su casta personal, su hermana, sus amigotes o complices, sin ninguna politica social, no hay ministerio de salud, salimos de la Organizacion Mundial de la Salud,no hay ministerio de Educacion.
50 años del golpe militar y la fidelidad internacional
Mientras la calle grita por la caída estrepitosa del consumo y los indicadores de marzo confirman que el desempleo ha trepado al 9,5% —su nivel más alto desde la pandemia—, el presidente Javier Milei parece vivir en una realidad paralela de mapas estratégicos y lealtades ciegas.
Su fidelidad a Donald Trump ha dejado de ser una coincidencia ideológica para transformarse en un pacto de riesgo total. Argentina es hoy el único país de la región que celebra abiertamente los bombardeos sobre Irán, abandonando una tradición de neutralidad que nos protegió durante un siglo. Milei ha decidido atar el destino de 46 millones de argentinos a la fortuna de un Trump que, paradójicamente, hoy muestra signos de una debilidad inédita.
El Gigante con Pies de Barro
Ese Trump al que Milei profesa una «fidelidad mortal» está hoy pidiendo ayuda desesperada a China y a la OTAN para escoltar buques en el Estrecho de Ormuz. La potencia que prometía ser el faro del mundo libre elude la diplomacia, se lanza a la aventura bélica y luego descubre que no puede sostenerla sola.
¿Cuál es el negocio para la Argentina? Ninguno. Estamos comprando el boleto de un barco que hace agua. Al romper puentes con potencias comerciales clave y despreciar el multilateralismo, el gobierno nos deja huérfanos en un mundo que se fragmenta. Nos alineamos con el «instinto» de un líder externo mientras aquí, en el territorio, perdemos la capacidad de fabricar nuestros propios insumos.
1976 y 2026: La Debilidad de los Solitarios
La rima con 1976 se vuelve hoy ensordecedora. Aquel año, la debilidad política de un gobierno en descomposición nos entregó a una doctrina de seguridad nacional diseñada en Washington que nos costó sangre y desindustrialización.
Hoy, en 2026, la debilidad es similar pero con otro ropaje: un gobierno sin gobernadores, sin mayoría parlamentaria y con una opinión pública que empieza a darle la espalda (el 62% ya desaprueba la gestión). Esa fragilidad interna es la que empuja al presidente a buscar validación afuera, abrazándose a conflictos ajenos para ocultar que aquí adentro el hambre y la corrupción siguen ganando terreno.
El Peligro de quedar en el Medio
Cuando un gobierno débil se vuelve incondicional de una potencia en crisis, el país se convierte en una moneda de cambio. La destrucción de la industria nacional no es solo un dato económico; es la pérdida de nuestra soberanía real. Un país que no produce y que se mete en guerras ajenas es un país que ha renunciado a su futuro.
Estamos ante una «geopolítica del suicidio». Porque si el gigante al que estamos atados tropieza, la caída para Argentina no será un indicador estadístico: será el abismo social definitivo y la pregunta que queda flotando es … después de esto que queda? Cuantos años costará recuperar instituciones, capacitar profesionales … recuperar la salud, educación, ciencia … volver a la esperanza … cuanto costará?
Autor: Mariano Benítez
Columna de opinión
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